En los últimos meses el
Gobierno ha puesto sobre la mesa múltiples medidas: varias propuestas de
reforma laboral, elevar la edad de jubilación a los 67 años, una subida fiscal
para las rentas altas, el copago sanitario, el recorte del sueldo de los funcionarios...
Muchos de estos mensajes siguen en el aire, sin apenas concretarse. Los
expertos mantienen que esta forma de actuar no responde a ninguna estrategia.
Simplemente, lo achacan a la improvisación y alertan de que esta falta de
visión pone en peligro la credibilidad de España ante los organismos
internacionales y los mercados.
Muchos de estos mensajes
siguen en el aire, sin apenas concretarse. Los expertos mantienen que esta
forma de actuar no responde a ninguna estrategia. Simplemente, lo achacan a la
improvisación y alertan de que esta falta de visión pone en peligro la
credibilidad de España ante los organismos internacionales y los mercados. A
continuación se explican los principales errores de comunicación política en
los que ha incurrido el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, según los
expertos.
1-No tiene una estrategia.
Los expertos coinciden en
que se está actuando a corto plazo e improvisando. "El Gobierno está
siguiendo la antiestrategia. No creo que haya un plan de globos sonda, simplemente
adolecen de una falta de conocimiento absoluta sobre cómo funciona la opinión
pública", explica una fuente cercana a Moncloa.
Para Carlos Ruiz Mateos,
experto en asuntos públicos y comunicación política y autor del blog Escuela de
Comunicación Política, los mensajes cruzados son fruto de la descoordinación.
"No hay coordinación interministerial y de éstos con Moncloa ni, sobre
todo, coherencia en las medidas y eso provoca en el elector una confusión que
difícilmente es invertible", explica.
A juicio de Santos Ortega,
director de Asuntos Públicos de MAS Consulting, "la comunicación del
Gobierno en estos últimos meses se puede considerar más táctica que
estratégica, basada únicamente en el corto plazo. La situación de España ha
preocupado tanto internacionalmente en las últimas semanas que el Gobierno se
ha visto obligado a acometer medidas que no tenía previstas y que no estaban
incluidas en su estrategia de comunicación".
2-Falta explicación
Ruiz Mateos considera que,
por ejemplo, tras el anuncio del tijeretazo de 15.000 millones de euros, a
Zapatero le faltó pedagogía porque dio un giro radical a su doctrina social y
no supo argumentarlo. "Aún con toda la dificultad que entrañaba generar
compresión sobre la medida, el presidente del Gobierno no acudió a ningún acto
ni salió a explicar las medidas en los siguientes 4 días al anuncio. Este hecho
es grave en términos de comunicación, porque no hay manera de recuperar el
terreno perdido cuando has otorgado al rival (oposición) tanta ventaja para que
lo explique a su manera", asegura Ruiz Mateos.
En ese paquete de medidas,
por ejemplo, el presidente habló de una congelación de las pensiones en 2011.
Sin embargo, este anuncio fue un claro error de comunicación. El mensaje que
Zapatero debería haber transmitido en realidad, según fuentes cercanas al
Gobierno, era: las pensiones se suben un 2% habitualmente a final de año para
adecuarlas a la inflación y así se hizo en 2009 (cuando el IPC fue del 0,8% de
media), como entonces la subida fue superior a la realidad de los precios, este
año se compensará no subiéndolas al final de este ejercicio. En realidad, nadie
pierde poder adquisitivo. Sin embargo, ésta no fue la idea que caló.
3- No hay concreción, sino
confusión
De todas las medidas que
se han insinuado en lo que va de año, la mayoría sigue en el aire sin
detallarse. Léase la reforma del sistema de pensiones o una posible subida
fiscal a las rentas altas, por no decir de la reforma laboral. Todas estas
recetas sobrevuelan la opinión pública, hacen mucho ruido y crean confusión.
Algo peligroso cuando España está en el ojo del huracán.
"Hasta ahora, todos
sus mensajes iban dirigidos a los electores que, generalmente, poseen un nivel
de información menor y cortoplacista. Ante este grupo de interés sí funcionan
los globos sonda y puede ser útil y necesario recurrir a ellos en determinados
momentos. Sin embargo, ante el escrutinio de organismos internacionales puede
trasladar incertidumbre. Este es el grupo de interés que demanda más concreción
actualmente", explica Ortega.
4- El presidente no ha
dado la cara
Los expertos critican que
el presidente ha seguido la fórmula de la avestruz y, en lugar de afrontar la
situación, ha escondido la cabeza. Para Ruiz Mateos, "el análisis que se
está haciendo en Moncloa es que, en este momento de debilidad extrema de la
figura del presidente hay que blindarla, sacarle de los medios,
protegerle". De hecho, como se explicaba antes, Zapatero no ha concedido
ni una sola entrevista desde el 12 de mayo y estuvo 4 días KO después del anuncio.
Sin embargo, "no hay
peor análisis que ese en estos momentos. Tras un viraje político tan relevante,
a muchos españoles se les ha roto también el discurso, las palabras con las que
defender la gestión de su presidente. Sólo él puede rellenar ese hueco: debe
comparecer inmediatamente ante los medios de comunicación (en múltiples
formatos: rueda de prensa, entrevistas, coloquios con periodistas...) y lanzar
su mensaje de responsabilidad ante una situación tan grave. Cada día que pasa
sin hacerlo es una grieta más en su credibilidad", explica este experto.
"Las medidas no se
corrigen en el BOE [en alusión a los cambios introducidos sobre la capacidad de
endeudamiento de los ayuntamientos], sino que se explican en la
televisión", sentencia tajante una fuente muy cercana a Moncloa. Pero en
esta estrategia también hay que tener acierto. De hecho, el ministro de
Fomento, José Blanco, fue entrevistado en La Noria y su aparición fue muy
controvertida, porque no parecía el espacio más adecuado para analizar unas medidas
de ese calado.
5- Delegar la explicación
a Elena Salgado
Tras el desconcierto
generado el 12 de abril, el Gobierno cedió la exposición del real decreto,
aprobado por el Consejo de Ministros, a las dos vicepresidentas. María Teresa
Fernández de la Vega y Elena Salgado lo presentaron pasadas las nueve de la
noche del jueves 20 de mayo y, según ellas mismas dijeron, como ya era tarde no
iban a entrar en más detalles.
"Y en estos casos tan
importantes, no hay vicepresidentas que valgan: los ciudadanos necesitan
escuchar a su presidente, remangado, explicando una a una las medidas",
defiende el asesor Ruiz Mateos.
Por su parte, fuentes
cercanas al Ejecutivo centran sus críticas en la ministra de Economía:
"Salgado no percibe la importancia de la opinión pública, es una
burócrata. En muy voluntarista pero nada más. No se plantea cómo va a recibir
la gente las noticias y no entiende de comunicación".
Hay que recordar que no es
la primera vez que esta política demuestra cierta torpeza comunicativa. En
2007, después de aprobar una polémica ley antitabaco quiso extender esta
prohibición a las bebidas alcohólicas. Así, una norma que nacía con la vocación
de prevenir que no se extendiera el consumo de alcohol entre los jóvenes se
convirtió en la ley del vino y generó una auténtica revuelta en el sector y la
ley fue retirada. También causaron revuelo las críticas de Salgado a las
hamburguesas o sus consejos para combatir la gripe aviar. Finalmente, los
medios atribuyeron a estos tropiezos su salida del Ministerio de Sanidad en
julio de 2007.
6- Brusquedad
El recortazo generó un
gran desconcierto porque irrumpió en la opinión pública como un elefante en una
cacharrería. "Ni los ciudadanos, ni los inversores suelen gustar de
sorpresas, son conservadores en ese sentido y Zapatero dio un giro total a su doctrina
sin una transición previa", explica Ruiz Mateos.
Por este motivo, cuando
los bancos centrales van a subir o bajar los tipos de interes se despliega
meses antes una estrategia dirigida a informar de esa posibilidad. El resultado
es que, cuando finalmente se realiza, el impacto en los mercados es mínimo o,
al menos, existe capacidad de reenfocar la situación.
7- Fatídica puesta en
escena
Los expertos tampoco ven
correcta la actitud de Zapatero el día del anuncio del tijeretazo. "Cierto
es que no era un día para sonreír y no debía hacerlo para no ofrecer una imagen
de superficialidad o despreocupación. Sin embargo, el presidente se mostró
desplomado sobre la tribuna literalmente, con los hombros caídos, el semblante
rígido, incómodo, ojeroso... Era la imagen de una persona, en parte, fuera de
sí. La antítesis de un capitán de barco que sabe dónde nos lleva aunque le
duele reconocer que las rutas serán complicadas", explica Ruiz Mateos.
Esta imagen de abatimiento
se volvió a repetir el pasado jueves 27 de mayo cuando el Ejecutivo, tras una
votación agónica, logró sacar por sólo un voto su plan de ajuste adelante.
Habrá que ver cuál es su actitud cuando se vote la reforma laboral en las
próximas semanas.
8- No se ha sabido hacer
una comunicación de crisis
"Zapatero debería
tomarse en serio la comunicación que en época de crisis es muy importante y
diferente de cuando todo va bien. El presidente se ha dado cuenta de todo esto
tarde y cuando empieza la cosa a pudrirse es muy complicado recomponerlo. El
liderazgo se confirma en épocas difíciles y no en bonanza", explica un
asesor.
Para Ortega, "la
petición del esfuerzo colectivo ante la magnitud de la crisis es un mensaje
adecuado, aunque ha llegado de forma demasiado precipitada e inesperada".
Ruiz Mateos va más allá y
asegura, por ejemplo, que en cierta manera el optimismo se le ha vuelto en
contra al Ejecutivo. "Se generaron muchas expectativas sobre la
presidencia europea liderada por Zapatero. Se vendió como un revulsivo de la
legislatura, el punto de inflexión que impulsaría la figura de estadista de
este presidente [fue mítica la declaración de Leire Pagín afirmando que se
produciría un encuentro planetario cuando se diera coincidencia de Obama y
Zapatero a los dos lados del Atlántico]", explica este experto.
Sin embargo, "la casi
intervención de la economía española por parte de Alemania y Francia, que
provocó el fatídico 12 de mayo, ha tumbado toda posibilidad de conseguirlo. Una
presentación más humilde de los trabajos que se iban a realizar durante el semestre,
habría permitido torear mejor los fracasos", añade Ruiz Mateos.
9- Zapatero se ha asociado
sólo al mensaje negativo
En los últimos meses y
tras estos acontecimientos, el presidente se ha centrado en el mensaje
negativo. Esto es también un error de comunicación para el presidente que, por
ejemplo, se ha perdido la foto con el popular Lula en la última reunión de la
Alianza de las Civilizaciones, una iniciativa creada por Zapatero. El
presidente decidió no viajar a Brasil para impulsar la reforma laboral, según
se explicó, pero esa decisión tampoco parece haber sido muy eficaz.
10-Se transmite una imagen
de incertidumbre
Los analistas consideran
que el resultado de todos estos errores de comunicación es que en la opinión
pública ha calado la sensación de que el Gobierno no controla la situación. Y,
esa incertidumbre, además de pasarle factura electoralmente, también puede
tener su impacto en el futuro de la economía española.
"Después de lo que
ocurrió en Grecia, ahora todo el mundo, organismos internacionales, analistas y
la opinión pública en general están pendientes de España. Y esta política de
comunicación tan caótica está poniendo en peligro la credibilidad de España
como país. Hay mucho en juego", mantiene una fuente que cercana a Moncloa.
De hecho, los rumores sobre un posible plan de rescate para España se han
vuelto a desatar.
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